
En resumen de lo escrito en los cuatro capítulos anteriores, las crisis espirituales son inducidas externamente, que adoptamos y dejamos que nos hagan daño, a tal punto de menospreciar nuestra vida, llegando al abandono de uno mismo, poseyéndonos: el pesimismo, la negatividad, haciendo círculos viciosos sin salida aparente, provocando casos extremos como la locura, el suicidio, la violencia, el abandono total cerrando la mente en un punto sin salida... Continuar leyendo